¡Ándale! ¡Manos a la obra!
Por la Rev. Ella Luna-Garza, Central United Methodist Church (Stockton, CA)
Hoy, La Iglesia Metodista Unida (IMU) celebra la Herencia Latine. Sin embargo, en todo el mundo, muchas personas latines no conocen la bienvenida de La IMU.
Durante más de 20 años, he estado conectada con El Plan (para los Ministerios Hispanos/Latines). El Plan ha creado conciencia y ha generado oportunidades para que las personas hispanas/latines se conviertan en agentes de transformación en la sociedad, dentro de La IMU y en el Kin-dom de Dios.
Se ha hecho mucho trabajo. Se necesita más trabajo.
Soy una clériga latina en plena conexión que sirve en un nombramiento intercultural.
El día de la ordenación, el obispo nos comisionó con estas escrituras:
Mateo 28:19-20a (NVI)
Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.
Sentí el peso de las manos sobre mi cabeza, la reverencia de la comisión y la carga sagrada del yugo (estola) recién colocado. Me concentré en ir, por lo tanto. Al salir del santuario, un colega me dijo: «Vas a ser un gran regalo para la iglesia mexicana».
Con esas pocas palabras, quedé limitada a un pueblo, un idioma, una cultura y una directriz de ir, por lo tanto… solo a los mexicanos.
Para ser clara: estoy orgullosa, proud, de mi herencia mexicoamericana, y amo tanto el idioma español como a mis hermanos y hermanas latines. Ese no es el punto.
El punto es: La Gran Comisión es para todos los seguidores de Cristo, tanto clero como laicado. Debemos compartir a Cristo con todas las naciones. No es solo para las personas hispanas/latines ni solo en octubre.
Hoy, en los Estados Unidos, hay mucha división. Algunos seguidores de Jesús practican ser exclusivos de la gracia en lugar de inclusivos en Cristo, usando la escritura para limitar la anchura, la amplitud y la profundidad del amor de Dios. Como metodistas unidos, creemos que el amor de Dios es inagotable y se da libremente.
Me imagino que el colega que me envió a pastorear la «Iglesia Mexicana» solo acepta, ama y cuida a la iglesia de la cultura dominante dentro de La IMU. Este tipo de comisión no alcanza a todas las naciones ni a todos los prójimos. Se aferra a estructuras de poder que se sostienen a sí mismas.
¿Y si los metodistas unidos tomáramos en serio la gran comisión de Jesús? ¿Cuidaríamos de todas las naciones, incluso de la «Iglesia Mexicana»?
¿Serviríamos a las personas detenidas? ¿Abogaríamos por los derechos de los inmigrantes? ¿Aceptaríamos a pastores con acento? ¿Cuidaríamos de los refugiados? ¿Nos importarían los abusos de ICE, las separaciones familiares y las deportaciones a tierras extranjeras?
¿Daríamos de comer al hambriento, tendríamos compasión por los encarcelados? ¿Visitaríamos a los enfermos y a los solitarios? ¿Aseguraríamos que todos los niños tengan vivienda, atención médica y educación? ¿Cuidaríamos de las naciones en guerra?
¿Haríamos discípulos de todas las naciones, construiríamos comunidad y desarrollaríamos liderazgo en todos los idiomas, para todas las culturas y todos los pueblos? ¿Lo haríamos? ¿Podríamos?
¿Podríamos evaluar nuestros círculos sociales: son homogéneos? ¿Ser pacientes al hablar con alguien que tiene acento? ¿Estudiar la política de inmigración y escribir a un legislador? ¿Hacer que La Iglesia y nosotros mismos rindamos cuentas por las expresiones de racismo? ¿Ver a nuestros prójimos como a Cristo mismo? ¿Apoyar un ministerio étnico? ¿Celebrar a nuestros hermanos y hermanas latines todos los días?
La noche de la ordenación, le respondí a mi colega diciendo: «Qué bueno que Dios nos ha llamado a servir a toda la iglesia, para que hasta los mexicanos sean servidos».
Oro y predico, trabajo y espero, con la esperanza del día en que ya no necesitemos designar un mes para celebrar los Ministerios Hispanos Latinos; cuando los creyentes de Cristo sirvan a todas las naciones.
Que tomemos el mandato en serio. Y que el amor de Cristo sea conocido. Hasta entonces, tenemos trabajo que hacer… ¡Ándale! ¡Manos a la obra!